
Un estudio, presentado esta semana describe los cambios en el cerebro de una mujer durante y después del embarazo, que incluyen una disminución “pronunciada” del volumen de materia gris y del grosor cortical, y un aumento del volumen ventricular y del líquido cefalorraquídeo.
Algunos de los cambios se mantienen en el periodo posparto; otros se revierten en unos meses. Se hizo 26 escaneos por IRM, Imagen por Resonancia Magnética, y análisis de sangre en una sola madre, desde antes de la concepción hasta dos años tras el parto, y publica los resultados en Nature Neurology.
El encontró varios cambios importantes:
- Disminución de materia gris: El volumen de ciertas áreas del cerebro se redujo.
- Aumento de materia blanca: Mejoró la conectividad y la salud de las fibras nerviosas.
- Cambios en los ventrículos: Aumentó el tamaño de los ventrículos y del líquido cefalorraquídeo.
Estos cambios parecen ayudar a las mujeres a adaptarse a la maternidad, afectando su forma de pensar y comportarse. Algunos cambios se mantienen incluso dos años después del parto, mientras que otros vuelven a niveles normales.
Este estudio es importante porque ayuda a entender cómo el embarazo afecta el cerebro y puede servir como base para futuras investigaciones.
Voz experta
Susana Carmona Cañabate, investigadora principal del Grupo Neuromaternal del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, dice:
«Los métodos del estudio no solo son sólidos sino también innovadores, ya que utilizan una metodología (dense-sampling) que permite tener una muy buena resolución temporal, es decir, trazar de forma muy precisa fenómenos altamente variables en el tiempo.
Toda la trayectoria que se dibuje de cambios en el grosor cortical encaja a la perfección con estudios previos. Además, aglutina por primera vez datos pre, durante y post embarazo y mide, no solo en grosor cortical, sino también en datos sobre la integridad de la sustancia blanca y del hipocampo.
Es cierto que este tipo de diseños ganan poder estadístico a partir del número de puntos temporales, sesiones, en lugar del número de sujetos. El camino a seguir ahora es evaluar este fenómeno en un mayor número de sujetos para poder, así, ver qué relación tienen estos cambios con factores que muestran una alta variabilidad entre sujetos: tipo de parto, lactancia, síntomas de depresión, estatus socioeconómico, baja de maternidad, etc…
Sin duda, este y otros estudios centrados en caracterizar los cambios cerebrales en embarazadas nos pueden ayudar a comprender, predecir, y prevenir patología mental posparto, entre otros fenómenos. Pero aún estamos lejos de realizar recomendaciones específicas”.
Oscar Vilarroya, director de investigación en la Universidad Autónoma de Barcelona y el Hospital del Mar Research Institute, dice:
“Es un estudio relevante, realiza un análisis de los cambios cerebrales y hormonales pre-post embarazo por primera vez, pero hay que tener en cuenta que es solo un sujeto y eso hace muy difícil sacar conclusiones y generalizar los hallazgos a la población, y mucho menos que se puedan sacar implicaciones prácticas”.
Fuente: SMC ES. Nature Neuroscience
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