
Una noticia emocionante del mundo espacial. Un equipo de ingenieros de la Universidad de Leicester, Reino Unido, está trabajando en un proyecto fascinante para desarrollar sistemas de potencia para rovers lunares no tripulados que operarán en el polo sur de la Luna.
Problema a resolver.
El desafío es proporcionar energía eléctrica constante a estos rovers en las condiciones extremas del polo sur lunar, donde hay áreas sin luz solar y otras con luz solar permanente.
Solución innovadora:
Para resolver esto, los expertos de Leicester, junto con colegas de España, están diseñando un sistema de potencia híbrido que combine paneles solares, baterías y generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG). Cada fuente de energía aporta ventajas complementarias.
Financiación y colaboración:
Este proyecto de 340,000 euros está financiado por la Agencia Espacial Europea. El equipo de Leicester, principal desarrollador de RTG en Europa, colabora con la Universidad de Oviedo y el Grupo de Investigación en Tecnología Aeroespacial de la Universidad de Vigo.
Objetivo y plazos:
El objetivo es crear un sistema de potencia inteligente que maneje este ecosistema híbrido de múltiples fuentes de energía para garantizar el suministro eléctrico en el polo sur lunar. El proyecto finalizará en septiembre de 2025 y sentará las bases para la exploración lunar a largo plazo al proporcionar energía fiable a los rovers incluso en las zonas más oscuras y desafiantes de la Luna.
Los próximos rovers lunares para los astronautas chinos y estadounidenses



La NASA anunció en abril de 2024 las tres empresas finalistas que diseñarán el futuro rover del programa Artemisa: Intuitive Machines, Lunar Outpost y Venturi Astrolab. Estas compañías tendrán un año aproximadamente para concretar el diseño del rover, llamado Lunar Terrain Vehicle (LTV), que luego competirán por construir un prototipo para demostrar su funcionamiento en la Luna.
El LTV será un vehículo no presurizado capaz de llevar a dos astronautas por el polo sur lunar. A diferencia de los rovers del programa Apolo, podrá ser dirigido remotamente desde la Tierra o la estación lunar Gateway, por lo que tendrá capacidad de navegación autónoma. Deberá recorrer hasta 20 km al día, funcionar durante paseos espaciales de 8 horas y tener una vida útil de 10 años.
El LTV no estará disponible hasta la misión Artemisa V, prevista para 2029-203. Artemisa III y IV usarán el módulo lunar de SpaceX, mientras que Artemisa V empleará el módulo Blue Moon Mark 2 de Blue Origin.
Paralelamente, la NASA desarrollará un rover presurizado para recorrer distancias más largas, que estará listo para Artemisa VII en 2032. A diferencia del programa CLPS, la NASA financiará el desarrollo de estos rovers.
China también planea incluir un rover en su primera misión lunar tripulada antes de 2030. Por lo tanto, en los próximos años habrá varios rovers explorando la Luna, tanto para las misiones Artemisa de la NASA como para las misiones chinas.
F: SINC ES. https://danielmarin.naukas.com/