
Un ensayo clínico en fase 2 ha probado en 174 pacientes la eficacia y seguridad de un dispositivo de estimulación cerebral magnética transcraneal usado en casa para tratar la depresión mayor. Tras dividirlos en dos grupos, uno de ellos recibió el tratamiento y el otro un procedimiento placebo.
Tras diez semanas, ambos grupos habían mejorado sus síntomas, pero la mejora en el grupo de tratamiento activo fue 0,4 puntos mayor en la escala de depresión de Hamilton. Según los autores, que publican los resultados en la revista Nature Medicine, “potencialmente podría servir como tratamiento de primera línea en la depresión mayor”
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una técnica no invasiva que utiliza campos magnéticos para estimular las células nerviosas en el cerebro, con el objetivo de tratar trastornos como la depresión mayor . Este método se basa en la inducción electromagnética, donde un campo magnético generado por una bobina penetra el cráneo y provoca una corriente eléctrica en el tejido cerebral, lo que resulta en la despolarización neuronal.
Dispositivo usado
El dispositivo utilizado en el estudio de estimulación transcraneal con corriente directa (tDCS) es un sistema de estimulación magnética transcraneal (EMT), que aplica campos magnéticos para estimular las células nerviosas en el cerebro. Este procedimiento no es invasivo y se basa en el principio de inducción electromagnética, donde un campo magnético generado por una bobina induce una corriente eléctrica en el tejido cerebral.
Componentes del equipo
- Bobina Electromagnética : Colocada sobre el cuero cabelludo, emite pulsos magnéticos que estimulan áreas específicas del cerebro, particularmente la corteza prefrontal dorsolateral. Dependiendo del tipo de bobina, puede ser de forma de ocho o de doble cono.
- Fuente de Energía : Genera pulsos cortos de corriente eléctrica que se dirigen a la bobina, creando un campo magnético pulsátil. Este campo puede inducir una corriente secundaria en las neuronas corticales, facilitando su despolarización.
- Controlador : Permite ajustar la temperatura, intensidad y frecuencia del pulso, asegurando que la estimulación se realice de manera efectiva y segura.

Escala de Depresión de Hamilton, qué es:
La Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D) es una herramienta de evaluación clínica desarrollada en 1960 por Max Hamilton para medir la gravedad de la depresión en pacientes diagnosticados. Consiste en 17 a 28 ítems que valoran síntomas como el estado de ánimo, el insomnio, la ansiedad, los pensamientos suicidas y la pérdida de peso.
Cada ítem se puntúa en una escala de 0 a 4 o 0 a 2, dependiendo del síntoma. Las puntuaciones finales permiten clasificar la depresión en leve, moderada, grave o muy grave. Es ampliamente utilizada en estudios clínicos y para monitorear la efectividad del tratamiento antidepresivo.

Voz experta
Alberto Ortiz Lobo, doctor en Medicina y psiquiatra del Hospital de Día Carlos III – Hospital Universitario La Paz (Madrid), dice:
“La investigación mide el efecto en la reducción de la puntuación en una escala de depresión que produce una estimulación transcraneal de corriente continua autoaplicada en domicilio, con la asistencia online de un profesional, frente a una estimulación simulada.
Los resultados del estudio al cabo de diez semanas (un periodo muy breve para evaluar el verdadero impacto de la intervención a medio y largo plazo) indican que los dos grupos redujeron su puntuación, tanto aquellos que se autoaplicaron una estimulación auténtica como la simulada, pero que los primeros puntuaron significativamente menos que los segundos.
Estos resultados dan cuenta del efecto placebo que sucede en los estudios de eficacia. En este caso, tener un aparato de alta tecnología que se aplica en la cabeza y que está monitorizado por un profesional en cada sesión, genera esperanzas y mejorías a corto plazo (no sabemos qué sucede más allá de las diez semanas), incluso si el tratamiento es simulado.
Cabe preguntarse cuánta de la diferencia significativa estadísticamente se debe a que muchos participantes podían intuir si estaban en el grupo del tratamiento o la simulación por los efectos colaterales que se anticipaban a los participantes: por ejemplo, el 63,5 % de los que recibieron la estimulación transcraneal presentaron un enrojecimiento de la piel donde se ponían los electrodos (indicativo de que estaban en el grupo de tratamiento), y solo el 18 % de los que recibieron la simulación reportaron este efecto.
La extensa declaración de conflictos de intereses de los investigadores es preocupante por la vinculación financiera de muchos de ellos a compañías biomédicas dedicadas a comercializar tratamientos, y el segundo firmante declara trabajar a tiempo completo para una empresa de estas características.
Este estudio es también la muestra constante de cómo la investigación en salud mental y su difusión está determinada por las grandes compañías que venden medicaciones y otros productos tecnológicos, lo que supone que el discurso hegemónico sobre el sufrimiento mental y su abordaje se reduzca al individuo y su cerebro, desconsiderando los factores sociales, biográficos y el contexto en general de las vidas de las personas”.
F: SMC ES. Nature Medicine
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