
Un estudio fascinante llevado a cabo por investigadores de la Universidad de St Andrews ha revelado que las canciones de las ballenas jorobadas exhiben propiedades estadísticas similares a las del lenguaje humano.
Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre la comunicación animal, sino que también nos lleva a reflexionar sobre cómo las ballenas utilizan estas melodías complejas para interactuar entre sí.
Las canciones, que pueden durar horas, están compuestas por secuencias de sonidos repetitivos, y su estructura parece seguir patrones que son característicos del lenguaje humano, como la ley de Zipf y la ley de brevedad: principios estadísticos que describen patrones en el uso del lenguaje y en la comunicación, tanto en humanos como en otros sistemas de comunicación animal.
El estudio

Una de las metodologías utilizadas en este estudio fue la aplicación de espectrogramas, que permiten analizar visualmente las diferentes frecuencias y duraciones de los sonidos emitidos por las ballenas. Al revisar más de 1000 grabaciones de canciones a lo largo de varios años, los investigadores clasificaron los diferentes elementos del sonido y encontraron que, al igual que en el habla humana, las sub-secuencias más frecuentes tendían a ser más cortas. Este fenómeno, conocido como la ley de brevedad de Zipf, indica que existe una preferencia natural por las expresiones más compactas y memorables en la comunicación.
Los investigadores realizaron análisis estadísticos utilizando Python, un lenguaje de programación de alto nivel, interpretado y de propósito general, conocido por su claridad y sencillez en la sintaxis, lo que facilita el aprendizaje y la lectura del código, creando nuevas herramientas de segmentación que les permitieron identificar de manera efectiva las estructuras subyacentes en las canciones de ballenas.
Sus resultados demostraron que las melodías de estas majestuosas criaturas marinas no solo son hermosas, sino que reflejan un complejo sistema comunicativo. Además, compararon las canciones originales con versiones aleatorias y rotadas, mostrando que la música real tenía un ajuste mucho mejor al modelo estadístico que los conjuntos de datos modificados.
Este descubrimiento plantea preguntas intrigantes sobre la cognición y la cultura en los animales. Si las canciones de las ballenas pueden considerar patrones lingüísticos, ¿podrían ser estas “canciones” una forma rudimentaria de lenguaje?
Además, esto también invita a pensar en la memoria cultural de las ballenas, su capacidad para aprender y adaptarse a lo largo del tiempo. ¿Cómo se transmiten estos patrones dentro de las poblaciones de ballenas y qué papel juegan en su interacción y cohesión social?
A medida que profundizamos en el estudio de estos animales, se vuelve evidente que su comunicación es mucho más rica de lo que inicialmente creíamos. La música de las ballenas es un recordatorio de que la vida marina es un ámbito aún por explorar, lleno de secretos y maravillas que podrían redefinir nuestra relación con el océano y sus habitantes.
Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la conservación de las ballenas y su hábitat. A medida que enfrentan amenazas como el cambio climático y la contaminación acústica, es vital comprender la complejidad de su comunicación y cultura. La protección de estos gigantes marinos no solo es esencial para su supervivencia, sino también para mantener la diversidad y riqueza de nuestro ecosistema oceánico.
F: Science