
Desde principios de 2025, Estados Unidos ha registrado un aumento significativo en los casos de sarampión, una enfermedad que se consideraba erradicada en el país desde el año 2000. Hasta abril de 2025, se confirmaron más de 900 casos en 30 estados, con Texas como epicentro, donde se reportaron 481 infecciones, 56 hospitalizaciones y dos muertes en niños no vacunados.
Este brote se ha extendido a estados vecinos como Nuevo México y Oklahoma, y ha cruzado la frontera hacia México, lo que evidencia la alta contagiosidad del virus y la vulnerabilidad de las comunidades con baja cobertura de vacunación.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, con un número básico de reproducción entre 12 y 18, lo que significa que una sola persona infectada puede contagiar a muchas otras. La vacuna triple vírica (MMR), que protege contra sarampión, paperas y rubéola, es la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad, con una eficacia superior al 97 % tras dos dosis. Sin embargo, la cobertura de vacunación en niños en edad escolar en EE. UU. ha caído al 92.7 % en el ciclo 2023-2024, dejando a cientos de miles de niños susceptibles al virus.
En América Latina, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado sobre el aumento de casos en la región, con más de 260 casos confirmados en 2025, incluyendo países como México, Argentina y Canadá. México, en particular, ha reportado 22 casos relacionados genéticamente con el brote de Texas.
Las autoridades sanitarias de EE. UU. y Latinoamérica han intensificado las campañas de vacunación, reforzado la vigilancia epidemiológica y emitido alertas para viajeros. Sin embargo, la propagación del sarampión está estrechamente ligada a la desinformación antivacunas y a la movilidad transfronteriza, factores que dificultan el control del brote.
Expertos advierten que, sin un aumento sostenido en la cobertura de vacunación, el brote podría prolongarse durante meses o incluso años. El resurgimiento del sarampión en 2025 es un llamado urgente a reforzar las estrategias de inmunización y educación pública.

La vacunación no solo protege a individuos, sino que también previene la circulación del virus en la comunidad, evitando hospitalizaciones y muertes evitables. La ciencia es clara: el sarampión puede ser controlado y eliminado con una cobertura vacunal adecuada y sostenida.
En Ecuador

La salud pública mantiene un firme compromiso con la prevención del sarampión mediante campañas masivas de vacunación. Desde enero de 2025, el Ministerio de Salud Pública (MSP) lanzó la Campaña Nacional de Vacunación contra sarampión, rubéola y poliomielitis, que se extenderá hasta finales de mayo de 2025. Esta iniciativa busca proteger a la niñez, lograr inmunidad colectiva, evitar enfermedades graves y reducir la población no vacunada en riesgo de contagio.
Para esta campaña, el MSP dispone de aproximadamente 290,000 dosis de vacunas contra sarampión y rubéola, y más de 500,000 dosis contra poliomielitis, con una inversión superior a los 3 millones de dólares.
La vacunación es gratuita y está dirigida a niños desde los 7 años, adolescentes, personal de salud, cuidadores de personas con discapacidad y otros grupos en riesgo.
F: The Lancet, Salud.gob.ec, OPS
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