Entre el cierre de grandes ciclos y el inicio de nuevas eras en la exploración espacial, la salud, la física y la inteligencia artificial se esperan grandes avances.

No todos los años, hablando de ciencia, son iguales. Algunos pasan sin grandes titulares y otros pueden quedar marcados como puntos de inflexión, como se espera que sea el 2026. Diversos organismos internacionales, agencias espaciales y centros de investigación coinciden en que el próximo año funcionará como un “año puente”: un periodo de transición en el que se cierran ciclos científicos clave y se sientan las bases de transformaciones que marcarán la próxima década.
Desde el regreso de seres humanos a las cercanías de la Luna, hasta el “apagón” estratégico del mayor experimento de física del planeta, pasando por el uso de inteligencia artificial en medicina y la presión creciente del cambio climático, la ciencia en 2026 no promete respuestas definitivas, pero sí decisiones irreversibles.
El «apagón» energético es la detención planificada, larga y deliberada de un gran proyecto científico o tecnológico con el objetivo de mejorarlo, no de cancelarlo. El ejemplo más claro es el Gran Colisionador de Hadrones del CERN: Organización Europea para la Investigación Nuclear
Exploración espacial: volver para avanzar

El acontecimiento más visible del año sería la misión Artemis II, liderada por la NASA. Por primera vez desde el programa Apolo, una tripulación humana viajará alrededor de la Luna. No habrá alunizaje, pero sí una prueba crucial: comprobar que la cápsula Orion puede transportar astronautas con seguridad más allá de la órbita terrestre.
A este hito se sumará una nueva generación de telescopios. La Agencia Espacial Europea lanzará PLATO, diseñado para detectar planetas similares a la Tierra en zonas habitables, mientras que la NASA pondrá en órbita el Telescopio Nancy Grace Roman, con un campo de visión muy superior al del Hubble, orientado a estudiar la energía oscura y a realizar un censo sin precedentes de exoplanetas.
China también será protagonista con Chang’e 7, una misión clave para buscar agua congelada en el polo sur lunar, una región estratégica para futuras bases humanas. El mensaje es claro: la Luna deja de ser un símbolo y vuelve a ser un laboratorio.
Medicina y biotecnología: la era del ensayo asistido por IA

En el ámbito de la salud, 2026 marcará la consolidación de la inteligencia artificial como herramienta clínica. Modelos computacionales ya se utilizan para simular ensayos clínicos, predecir respuestas a fármacos y detectar riesgos antes de probar tratamientos en personas reales.
También se espera el inicio de ensayos exploratorios en humanos para terapias que buscan intervenir en los mecanismos biológicos del envejecimiento. El genetista David Sinclair ha señalado en publicaciones académicas que “el objetivo no es alargar la vida indefinidamente, sino extender los años de vida saludable”, una línea de investigación que genera entusiasmo y cautela a partes iguales.
Física de partículas: apagar para ver mejor
Mientras unos miran al espacio, otros miran hacia lo más profundo de la materia. En 2026, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN concluirá su Run 3, (lo contamos en el primer párrafo), la tercera fase de toma de datos. Luego vendrá el Long Shutdown 3, una parada técnica de varios años para transformarlo en el LHC de Alta Luminosidad.
No es un retroceso, sino una apuesta a largo plazo. “Cada actualización nos permite observar fenómenos más raros y entender mejor las leyes fundamentales del universo”, explica el propio CERN en sus informes oficiales. Los frutos de este apagón se verán recién en la década de 2030.
Clima y medio ambiente: del diagnóstico a la acción

Tras la COP30 realizada en Brasil en 2025, 2026 será el primer año de implementación real de nuevos compromisos ambientales. Entre ellos, mecanismos financieros para proteger bosques tropicales y frenar la pérdida de biodiversidad.
Al mismo tiempo, los modelos climáticos advierten que podría ser el cuarto año consecutivo con temperaturas globales por encima de +1,4 °C respecto a la era preindustrial. Como recordó la revista Nature en un editorial, “la ciencia ya ha hecho su parte al demostrar el problema; ahora el desafío es político y social”.
Tecnología emergente: la IA sale del texto

En 2026 veremos a la inteligencia artificial dar un salto cualitativo: del lenguaje al mundo físico. Sistemas capaces de razonar, planificar y ejecutar tareas complejas comenzarán a integrarse en robótica, ingeniería y laboratorios automatizados. No se trata solo de máquinas que responden, sino de sistemas que exploran soluciones.
Un año para decidir
Más que un año de descubrimientos espectaculares, 2026 será un año de decisiones. Lo que se lance, se apague o se implemente en este periodo condicionará la ciencia de los próximos veinte años. Entenderlo es clave no solo para científicos, sino para ciudadanos que dependen, muchas veces sin saberlo, de esas decisiones.
F: NASA (Programa Artemis y Telescopio Roman), Agencia Espacial Europea – ESA (PLATO), CERN (LHC y HL-LHC), Nature y Nature Medicine, IPCC (AR6), The Lancet, MIT Technology Review, Stanford AI Index, CNSA/China Lunar Exploration Program.