La rehabilitación cardiaca reduce infartos y hospitalizaciones en personas con enfermedad coronaria, según una revisión Cochrane.

Rehabilitación cardiaca reduce infartos y hospitalizaciones

La revisión Cochrane analizó ensayos con más de 23.000 participantes y encontró beneficios del ejercicio estructurado para personas con enfermedad coronaria.

La rehabilitación cardiaca reduce infartos y hospitalizaciones en personas con enfermedad coronaria, según una revisión Cochrane.
La rehabilitación cardiaca utiliza ejercicios estructurados y adaptados a la condición clínica de cada paciente.

Una revisión Cochrane de 85 ensayos y 23.430 participantes concluyó que la rehabilitación cardiaca con ejercicio reduce el riesgo relativo de nuevos infartos en un 28 % y el de hospitalización general en un 42 % durante los primeros 6 a 12 meses.

La rehabilitación cardiaca basada en ejercicio reduce los infartos y probablemente disminuye las hospitalizaciones en personas con enfermedad coronaria. Así lo concluye una revisión sistemática internacional publicada en septiembre de 2026 en la Cochrane Database of Systematic Reviews, (la base de datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas, es una publicación científica que reúne revisiones rigurosas sobre tratamientos e intervenciones de salud).

La investigación fue desarrollada por especialistas vinculados con instituciones como la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, y el Centro Médico de la Universidad Radboud, en Países Bajos.

La revisión actualiza la evidencia disponible hasta marzo de 2026. Sus autores evaluaron programas que incorporaban ejercicio físico, solo o acompañado de educación, apoyo psicológico y orientación para adoptar hábitos saludables.

¿Qué descubrió la revisión sobre rehabilitación cardiaca?

La rehabilitación cardiaca redujo un 28 % el riesgo relativo de sufrir otro infarto durante los primeros 6 a 12 meses. También disminuyó un 42 % el riesgo relativo de hospitalización por cualquier causa, frente a no realizar ejercicio estructurado.

Estos porcentajes expresan cambios relativos entre los grupos comparados. No significan que todas las personas obtendrán el mismo beneficio ni que el ejercicio elimine completamente el riesgo cardiovascular.

La revisión incluyó 85 ensayos clínicos aleatorizados, descritos en 107 publicaciones, con 23.430 personas con enfermedad coronaria. La actualización agregó 22 ensayos y 7.795 participantes a la versión anterior.

Los participantes habían sufrido un infarto, recibido una angioplastia o un bypass coronario, o presentaban angina o enfermedad de las arterias coronarias. Sus edades medias variaron entre 47 y 77 años.

Los investigadores compararon programas de ejercicio con la ausencia de una rutina estructurada. El seguimiento mínimo fue de seis meses y el periodo más frecuente de observación alcanzó un año.

La mayoría practicó ejercicios aeróbicos, como caminar, utilizar una bicicleta estática o completar circuitos. La frecuencia, intensidad y duración variaron entre los programas.

Algunos tratamientos se desarrollaron en hospitales o centros comunitarios. Otros se realizaron en casa, en ocasiones con aplicaciones móviles o seguimiento digital.

Durante los primeros 6 a 12 meses, el riesgo relativo de infarto fue 0,72. Un valor inferior a uno indica que el evento ocurrió con menor frecuencia en el grupo que recibió rehabilitación.

Para las hospitalizaciones por cualquier causa, el riesgo relativo fue 0,58. La certeza de la evidencia fue alta para la reducción de infartos y moderada para las hospitalizaciones.

El resumen dirigido al público de Cochrane estima que se evitaría aproximadamente un infarto por cada 71 participantes y una hospitalización por cada 17. Estas cifras representan promedios poblacionales, no predicciones individuales.

¿La rehabilitación cardiaca también reduce las muertes?

Los programas analizados incluyeron caminatas, bicicleta estática y circuitos, con diferentes frecuencias e intensidades.
Los programas analizados incluyeron caminatas, bicicleta estática y circuitos, con diferentes frecuencias e intensidades.

La revisión encontró una posible reducción pequeña de la mortalidad general durante el primer año, pero el intervalo estadístico incluyó la posibilidad de que no existiera una diferencia clara. Por eso, este resultado requiere una interpretación prudente.

El riesgo relativo de muerte por cualquier causa fue 0,87, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,73 y 1,04. La certeza de esta evidencia se consideró moderada.

Tampoco se observó una diferencia clara en la mortalidad cardiovascular durante los primeros 12 meses. Sin embargo, después del primer año, los resultados se asociaron con una menor mortalidad por causas cardiovasculares.

En seguimientos superiores a tres años, la rehabilitación también se relacionó con menos muertes cardiovasculares y menos infartos. Estas asociaciones proceden de un número menor de ensayos que los análisis iniciales.

El tratamiento produjo poca o ninguna diferencia en la necesidad de realizar nuevos bypass coronarios o angioplastias. Este resultado muestra que el programa complementa la atención médica, pero no sustituye procedimientos cuando están indicados.

Los participantes también comunicaron mejoras en algunos aspectos de su calidad de vida durante el primer año. No obstante, los autores advierten que las diferencias quizá no sean suficientemente grandes para resultar perceptibles en todos los pacientes.

Ocho evaluaciones económicas indicaron que estos programas podrían ser costo-efectivos por los años de vida ajustados por calidad que generan. La conclusión dependerá de los costos y sistemas sanitarios de cada país.

Una evidencia más cercana a diferentes realidades

Una novedad de la actualización es la inclusión de 21 ensayos realizados en países de ingresos bajos y medios. Esto aumenta la posibilidad de aplicar los resultados fuera de los sistemas sanitarios de países ricos.

El dato resulta relevante para América Latina, donde las enfermedades cardiovasculares continúan entre las principales causas de muerte. La Organización Panamericana de la Salud señala que provocan más de dos millones de fallecimientos anuales en las Américas.

Sin embargo, la revisión no ofrece resultados específicos para Ecuador. Tampoco permite asegurar que todos los sistemas sanitarios latinoamericanos puedan implementar programas con la misma intensidad, seguimiento y disponibilidad profesional.

La representación femenina sigue siendo una limitación importante. Aunque los ensayos recientes incorporaron más mujeres, ellas representaron alrededor del 17 % de los participantes recientes y menos del 15 % del conjunto analizado.

La calidad de los informes también fue deficiente en varios ensayos. Los investigadores no siempre pudieron determinar si los pacientes cumplieron completamente las rutinas prescritas.

Además, los programas utilizaron diferentes ejercicios, intensidades y componentes educativos. Los autores detectaron posible sesgo de estudios pequeños en el análisis de hospitalizaciones generales.

La revisión demuestra que un programa estructurado puede formar parte eficaz del tratamiento coronario. No demuestra que cualquier ejercicio, realizado sin evaluación médica, produzca los mismos efectos.

Quienes hayan sufrido un infarto o tengan enfermedad coronaria deben consultar con profesionales sanitarios antes de iniciar una rutina. El siguiente desafío consiste en ampliar el acceso, incorporar más mujeres y evaluar modelos adaptados a cada sistema de salud.

¿Qué es la rehabilitación cardiaca?
Es un programa estructurado que incluye ejercicio supervisado y puede incorporar educación, orientación sobre hábitos saludables y apoyo psicológico.

¿Puede iniciarse después de un infarto?
Sí, pero el momento, la intensidad y los ejercicios deben establecerse mediante evaluación médica y adaptarse al estado de cada paciente.

¿El ejercicio sustituye medicamentos, angioplastias o bypass?
No. La rehabilitación complementa el tratamiento indicado. La revisión no encontró que eliminara la necesidad de procedimientos coronarios cuando estos fueran necesarios.

F: Cochrane Database of Systematic Reviews

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Ma. Cecilia Moreno Ramírez

Master en Comunicación de la Ciencia y la Tecnología. Periodista. Docente universitaria.
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