En 42 países del mundo, seis tipos de cáncer aumentan en personas de entre 20 y 49 años. El hallazgo preocupa a la comunidad científica por su impacto social, sanitario y demográfico.

La incidencia de varios tipos de cáncer está creciendo en adultos jóvenes de todo el mundo. Así lo revela un estudio publicado en Annals of Internal Medicine, liderado por Amy Berrington de González, (científica y profesora de Epidemiología Clínica en el Instituto de Investigación del Cáncer de Londres) y un equipo internacional de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que analizó datos de 42 países entre 2003 y 2017.
El trabajo muestra un aumento significativo en seis tipos de cáncer: tiroides, mama, colorrectal, riñón, endometrio y leucemia. En tres cuartas partes de los países incluidos, la tendencia al alza fue clara entre los jóvenes de 20 a 49 años. En el caso del cáncer de tiroides, por ejemplo, el incremento anual promedio fue del 3,57 %, mientras que el de colon creció un 1,45 % al año.
Aunque el fenómeno también se observa en adultos mayores de 50 años, el cáncer colorrectal muestra un comportamiento distinto: su aumento es más pronunciado en los más jóvenes, un patrón que ha encendido las alertas de la comunidad médica.
Un fenómeno que trasciende la edad
“La particularidad del estudio es que comparó cómo evolucionaban las tasas de diagnóstico entre jóvenes (20-49 años) y mayores de 50. Y concluye que la incidencia está aumentando, en particular, en seis subtipos de cáncer entre los más jóvenes. No obstante, también hay un aumento similar entre los mayores, salvo en el cáncer colorrectal, donde el incremento es claramente más alto en los jóvenes”.
Esto lo explica J. Alejandro Pérez-Fidalgo, médico adjunto del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (INCLIVA), Hospital Clínico Universitario de Valencia.
Consecuencias sociales y sanitarias
El oncólogo destaca que este hallazgo tiene importantes implicaciones sociales y demográficas. “El manejo de un diagnóstico de cáncer entre personas jóvenes supone un impacto en su desarrollo social, personal y familiar, con consecuencias también de incremento en las toxicidades más tardías”, afirma.
Por ello, los sistemas de salud deberán adaptarse para atender las necesidades específicas de esta población. Pérez-Fidalgo subraya la urgencia de establecer estrategias de seguimiento y control de efectos secundarios a largo plazo:
“Las administraciones sanitarias deberán plantear programas para el manejo y control de las toxicidades tardías. Recientemente, la Sociedad Española de Oncología Médica, junto con otras sociedades científicas, desarrolló un documento de consenso para guiar a los profesionales en el seguimiento de los largos supervivientes de este rango de edad”, afirma.
Factores de riesgo y prevención

El estudio también advierte que muchos de los tipos de cáncer en aumento están asociados con la obesidad y el estilo de vida sedentario, como los de endometrio y riñón. Esto sugiere que los cambios en los hábitos alimentarios y la exposición a factores de riesgo ambiental podrían estar contribuyendo al alza de diagnósticos en edades más tempranas.
Aun así, los autores aclaran que los datos no permiten identificar causas exactas: el estudio es observacional y requiere investigaciones adicionales para entender qué factores biológicos, ambientales o sociales están detrás de este incremento.
Una tendencia también en América Latina
Aunque el estudio no analiza de forma específica los datos de América Latina, sus resultados permiten anticipar un patrón que podría replicarse en la región, donde los registros de cáncer empiezan a mostrar comportamientos similares, especialmente en tumores colorrectales y de tiroides.
Los especialistas coinciden en que esta tendencia requiere fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, la detección temprana y el acceso a diagnósticos precisos, incluso en adultos jóvenes, un grupo históricamente considerado de menor riesgo.
Como señala el oncólogo J. Alejandro Pérez-Fidalgo, “entender esta tendencia es fundamental para anticipar las necesidades futuras de atención oncológica y garantizar una respuesta de salud pública adecuada a las nuevas generaciones”.
El panorama en Ecuador

En Ecuador, el cáncer también muestra una tendencia ascendente, aunque aún faltan registros desagregados por edad que permitan confirmar si el incremento entre adultos jóvenes sigue el mismo patrón global descrito por Annals of Internal Medicine. Según el Ministerio de Salud Pública, en 2020 se notificaron 29 273 nuevos casos de cáncer en el país, siendo los más frecuentes los de mama (18,2 %), cuello uterino (10,6 %) y tiroides (9 %).
En el caso de los hombres, el cáncer de próstata es el más diagnosticado. De acuerdo con la base de datos Global Cancer Observatory (GLOBOCAN) de 2022, de los 13 890 nuevos casos reportados en varones, 3 456 correspondieron a cáncer de próstata, lo que representa cerca del 25 % del total.
El Registro Poblacional de Tumores de Solca Quito también evidencia un incremento sostenido en la incidencia general desde 1985, con un aumento superior al 30 % en las últimas décadas. En conjunto, estos indicadores sugieren que Ecuador no está ajeno a la tendencia mundial, y refuerzan la urgencia de fortalecer los programas de detección temprana, vigilancia oncológica y atención integral para toda la población, incluidos los adultos jóvenes.
F: Annals of Internal Medicine
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