Un análisis con datos de casi 15 millones de personas de Taiwán, Dinamarca y Suecia confirma que los vínculos amorosos también se reflejan en la salud mental

Un estudio a gran escala publicado en la revista Nature confirma que los trastornos psiquiátricos no solo afectan a los individuos, sino que también tienden a reflejarse en la vida de pareja. Investigadores analizaron datos de más de 14,8 millones de personas y hallaron que los cónyuges suelen compartir diagnósticos como depresión, ansiedad, esquizofrenia, autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), bipolaridad, anorexia y problemas por consumo de sustancias.
Los resultados muestran que cuando un miembro de la pareja recibe uno de estos diagnósticos, el otro tiene una probabilidad significativamente mayor de presentar el mismo trastorno o uno distinto, siendo más común la coincidencia en el mismo diagnóstico. Este patrón se repite en distintas culturas y generaciones, incluso con cambios en la atención psiquiátrica durante las últimas cinco décadas.
Diferencias regionales y evolución en el tiempo
El estudio comparó datos de Taiwán y de países nórdicos como Dinamarca y Suecia. Se observaron variaciones: por ejemplo, en Taiwán la coincidencia de TOC en parejas era más alta que en Europa, mientras que en los países nórdicos aumentó la coincidencia en trastornos por consumo de sustancias. Además, los investigadores detectaron que la probabilidad de compartir un diagnóstico ha crecido ligeramente en generaciones más recientes.
Posibles explicaciones
Los autores plantean varias hipótesis. Una es que las personas con experiencias similares tienden a entenderse mejor y a establecer vínculos emocionales más fuertes. Otra posibilidad es que el entorno compartido —el hogar, la rutina, el contexto social— actúe como un factor de riesgo común. También se considera que la estigmatización social puede limitar las opciones de pareja, generando más coincidencias entre quienes tienen algún trastorno.
Implicaciones para la salud mental
Especialistas destacan que este hallazgo refuerza la importancia de diseñar políticas de salud mental que tomen en cuenta no solo al individuo, sino también al entorno familiar y de pareja. “Cuando uno de los miembros presenta síntomas, es posible que el otro también esté en riesgo, lo que abre un espacio para intervenciones más integrales”, señalaron los autores.
El estudio es uno de los más grandes de su tipo y aporta evidencia sólida de que los vínculos afectivos pueden ser tan profundos que alcanzan también la esfera de la salud mental.
En Latinoamérica

Aunque el estudio publicado en Nature Human Behaviour no incluyó países de América, en la región existen investigaciones que aportan pistas sobre la relación entre salud mental y vínculos de pareja o familiares. Algunos trabajos de investigación han evidenciado coincidencias en hábitos de consumo de alcohol y tabaco entre cónyuges, lo que refleja patrones compartidos de riesgo.
Otros estudios, realizados en Brasil, Chile, Ecuador, México y Perú durante los confinamientos, exploraron cómo factores sociales y de género incrementaron la ansiedad y la depresión en contextos familiares. Además, revisiones sistemáticas muestran que el estigma hacia la enfermedad mental sigue siendo fuerte en la región, lo que limita la detección y tratamiento oportuno. Aunque no hay investigaciones directas sobre la coincidencia de diagnósticos psiquiátricos en parejas latinoamericanas, estos hallazgos sugieren un terreno fértil para futuros estudios.
F: Nature
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