
La actividad volcánica, un fenómeno natural impresionante, también conlleva riesgos significativos para la salud de las comunidades que habitan cerca de estos gigantes de la naturaleza.
Un aspecto particularmente preocupante son los riesgos ocultos a la exposición al dióxido de carbono (CO₂) emitido durante las erupciones y a través de emisiones difusas.
El CO₂ o dióxido de carbono es un gas incoloro y sin olor que se produce de forma natural en la atmósfera. Es un componente clave del ciclo del carbono y se genera a través de procesos como la respiración de los seres vivos, la combustión de combustibles fósiles y la descomposición de materia orgánica.
El estudio ‘Evaluación de los peligros ocultos de la exposición al CO₂ volcánico: una revisión crítica de los impactos en la salud’, publicado en Frontiersin.org, ha revelado que, aunque el CO₂ es un componente natural del aire, su acumulación en concentraciones elevadas puede tener efectos adversos graves en la salud humana, desde problemas respiratorios hasta un aumento en el riesgo de cáncer.
Además, se ha observado que incluso niveles de CO₂ que anteriormente se consideraban seguros pueden inducir efectos nocivos. Por ejemplo, las nuevas recomendaciones sugieren que los niveles de CO₂ en interiores deben mantenerse entre 600 y 1,000 partes por millón, mucho más bajos que los límites previamente aceptados.
Los principales riesgos para la salud incluyen:
- Cáncer: Las poblaciones que residen en áreas volcánicas con exposición crónica a factores ambientales derivados de la actividad volcánica tienen un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, como cáncer de labios, cavidad oral, faringe, mama y pulmón.
- Efectos respiratorios: La exposición a niveles elevados de CO₂ puede contribuir al desarrollo de enfermedades pulmonares restrictivas, exacerbar enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y aumentar la incidencia de bronquitis crónica.
- Fatiga mental y disminución del rendimiento: La exposición a CO₂ puede causar fatiga mental, deterioro en el rendimiento laboral y disminuciones en la capacidad de toma de decisiones.
- Daño al ADN: Se ha sugerido que la exposición prolongada al CO₂ puede contribuir al daño en el ADN, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la salud.
- Riesgo de asfixia: En concentraciones extremadamente altas y por exposición aguda, el CO₂ puede actuar como un asfixiante, lo que representa un riesgo inmediato para la vida.

Medidas a implementar:
- Monitoreo continuo: Establecer una red de sensores para monitorear continuamente las concentraciones de CO₂ tanto en interiores como en exteriores. Esto permite detectar niveles peligrosos y tomar medidas preventivas.
- Educación y concienciación: Informar a las comunidades sobre los principales riesgos asociados con la exposición al CO₂ volcánico y las medidas de seguridad que pueden adoptar. Esto incluye la identificación de síntomas de intoxicación por CO₂ y la importancia de reportar condiciones peligrosas.
- Ventilación adecuada: Implementar estrategias de ventilación para reducir los niveles de CO₂ en espacios cerrados. Sin embargo, en áreas donde los niveles exteriores de CO₂ también son altos, esta medida puede no ser efectiva y se deben considerar otras opciones.
- Evacuación de áreas de riesgo: En situaciones donde se registren niveles extremadamente altos de CO₂, como se observó en la isla de Vulcano en Italia, puede ser necesario evacuar a las poblaciones de áreas de riesgo para proteger su salud.
- Investigación y desarrollo de guía: Fomentar estudios adicionales para definir concentraciones seguras de CO₂ y desarrollar directrices que ayuden a las autoridades locales a realizar evaluaciones de impacto en la salud y tomar decisiones informadas sobre la planificación del uso del suelo en zonas volcánicas.
- Implementación de políticas de salud pública: Las autoridades de salud pública deben adoptar un enfoque proactivo para proteger a las comunidades, considerando la «precaución» en las evaluaciones de impacto en la salud y evitando riesgos innecesarios para la salud de la población.
Ecuador investiga
El crédito ecuatoriano en esta investigación se refleja en la contribución de la Dra. Katherine Simbaña-Rivera, parte del equipo de investigación; asociada con el Centro de Investigación para la Salud en América Latina (CISeAL) y la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) en Quito.
Su inclusión en el estudio resalta la colaboración internacional y el enfoque en la salud pública en contextos volcánicos, especialmente en regiones como Ecuador, que también enfrenta riesgos asociados con la actividad volcánica.
F: Dra. Katherine Simbaña-Rivera, coautora del estudio. Frontiersin.org