La nueva política de la NSF impedirá usar fondos públicos en proyectos con instituciones incluidas en listas federales de entidades restringidas.

La NSF prohibirá utilizar sus fondos en investigaciones realizadas con instituciones incluidas en listas federales de entidades restringidas. La medida afectará especialmente a universidades chinas, pero no excluirá automáticamente a todas las personas de nacionalidad china. Su aplicación está prevista para el año fiscal 2027.
La colaboración científica con China afrontará nuevas barreras en Estados Unidos. La National Science Foundation (NSF) anunció el 8 de julio de 2026 una política que prohibirá financiar investigaciones vinculadas con entidades consideradas riesgosas por el Gobierno estadounidense.
La revista Science informó que la medida podría bloquear gran parte de las relaciones entre investigadores financiados por la NSF y universidades chinas. Sin embargo, la norma no prohíbe trabajar con cualquier persona de nacionalidad china.
El criterio será la afiliación institucional. La prohibición alcanzará a organizaciones incluidas en listas federales relacionadas con seguridad nacional, defensa, comercio y sanciones.
¿Qué prohibirá la nueva política de la NSF?
La NSF impedirá que el personal principal de un proyecto financiado por la agencia colabore con instituciones restringidas o con sus empleados. También prohibirá mantener cargos, recibir apoyo científico o utilizar fondos federales en esas relaciones.
Las universidades deberán certificar el cumplimiento al presentar una propuesta. También deberán identificar actividades prohibidas antes de gastar recursos de la NSF.
La NSF prevé aplicar la política durante el año fiscal 2027. Medios universitarios estadounidenses sitúan el inicio previsto el 1 de octubre de 2026, aunque la fecha definitiva dependerá de nuevas normas financieras.
La medida no constituye un estudio científico ni presenta una muestra o experimento. Es una decisión sobre “seguridad de la investigación”, que busca prevenir robo de conocimiento, conflictos ocultos y transferencia no autorizada de tecnología.
La agencia sostiene que mitigar riesgos ya no resulta suficiente cuando participan entidades restringidas. Por eso pasará de revisar amenazas caso por caso a impedir determinadas colaboraciones financiadas con dinero público.
Las listas incluyen universidades chinas destacadas. Inside Higher Ed menciona a la Universidad de Nanjing, el Instituto de Tecnología de Beijing y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China.
¿La norma prohíbe toda colaboración científica con China?

No. La política afecta proyectos financiados por la NSF y relaciones con instituciones o empleados incluidos en las listas federales. La nacionalidad china, por sí sola, no activa la prohibición.
Un investigador chino que trabaje en una institución no restringida no quedaría automáticamente excluido. En cambio, una persona de cualquier nacionalidad empleada por una entidad listada podría quedar fuera de un proyecto financiado.
Todavía existen zonas grises. La comunicación oficial no explica con detalle cómo tratará coautorías, intercambio de datos, conferencias, asesorías informales, consorcios internacionales o investigaciones paralelas financiadas por otras fuentes.
La NSF afirma que la cooperación internacional permite resolver problemas que ningún país puede abordar solo. Su marco TRUST, presentado en 2024, buscaba evaluar riesgos sin frenar actividades científicas legítimas.
La nueva decisión marca un cambio. Para determinadas entidades, la agencia considera insuficiente cualquier mitigación. Nature informó que existen preocupaciones sobre posible explotación de investigación estadounidense, aunque no hay acuerdo sobre la respuesta adecuada.
Quienes apoyan las restricciones argumentan que algunas colaboraciones pueden facilitar aplicaciones militares o comerciales de conocimientos financiados con recursos públicos. Quienes las cuestionan advierten sobre aislamiento y pérdida de redes científicas valiosas.
Una prohibición extensa podría acelerar la separación científica, aumentar la carga administrativa y trasladar alianzas hacia otras regiones. Estos efectos aún son posibilidades, no resultados comprobados.
Para Ecuador, el impacto sería indirecto. Un proyecto con una universidad ecuatoriana, una institución estadounidense financiada por la NSF y un socio chino restringido podría necesitar cambios de participantes, financiamiento o manejo de datos.
Las universidades latinoamericanas deberán reforzar sus protocolos de transparencia, propiedad intelectual, afiliaciones y seguridad de información. La cooperación internacional seguirá siendo necesaria, pero convivirá con controles geopolíticos más estrictos.
El desafío consiste en proteger investigaciones estratégicas sin convertir la seguridad en una barrera general contra el intercambio académico. La NSF aún debe aclarar el alcance operativo de la norma antes de aplicarla.
F: Science